1Tabla de referencia
Fundir: entre 70 y 80 °C, a baño maría. Por encima de 90 °C la cera se amarillenta y pierde calidad.
Agregar esencia y colorante: alrededor de 80 a 85 °C, fuera del fuego, revolviendo uno o dos minutos.
Verter en frasco (cera de bajo punto): entre 50 y 60 °C. Más caliente favorece que la cera se despegue del vidrio y queden "manchas húmedas".
Verter en molde de silicona (cera de alto punto): entre 60 y 70 °C. Más frío deja líneas en la superficie; más caliente aumenta el hundimiento central.
2Por qué importa la temperatura de la esencia
La esencia necesita que la cera esté lo bastante caliente para ligarse, pero no tanto como para evaporarse. Si la agregás muy fría, queda separada y la vela huele poco prendida; si la agregás hirviendo, perdés parte del aroma en el aire de tu cocina.
También importa el punto de inflamación de la esencia (lo indica su ficha): nunca la agregues con la cera por encima de ese valor.
3Errores típicos y cómo se ven
Superficie con grietas o cráteres: vertido muy caliente o enfriado muy rápido.
Manchas en el vidrio (zonas donde la cera se despegó): vertido caliente, frasco frío o cambios de temperatura del ambiente. Calentar apenas el frasco antes de verter ayuda.
Escarcha blanca en la superficie (frosting): es propio de la soja y no afecta el uso; se reduce vertiendo un poco más frío y dejando enfriar sin corrientes de aire.
Poco aroma: esencia agregada fría, poca cantidad o falta de curado. Las velas de soja necesitan una o dos semanas de reposo para dar todo el aroma.
4El ambiente también cuenta
En invierno, en una cocina fría, la cera se enfría mucho más rápido entre la jarra y el molde. Si notás líneas o burbujas que antes no tenías, verté unos grados más caliente o templá el molde o el frasco antes. En verano pasa lo contrario: la vela tarda más en fraguar y conviene esperar más antes de desmoldar.






