1La proporción de agua y yeso
Como punto de partida, la mayoría de los yesos tipo París trabaja bien con 60 a 70 ml de agua cada 100 g de yeso. La mezcla tiene que quedar como un yogur líquido: que corra, pero que cubra la espátula.
Agua de más hace que la mezcla sea fácil de volcar, pero la pieza sale blanda, se raya y se quiebra en los bordes finos. Si el envase de tu yeso indica una proporción, esa manda.
2Mezclá sin meter aire
Poné primero el agua y espolvoreá el yeso encima, dejándolo hundirse solo durante un minuto. Recién ahí mezclá, con movimientos lentos y sin batir. Batir mete aire y el aire termina como agujeritos en la cara de la pieza.
Trabajá rápido: el yeso empieza a espesar en pocos minutos. Prepará sólo lo que vas a volcar en esa tanda.
3Verté y sacá las burbujas
Volcá primero un poco de mezcla y pasala con un pincel por los detalles finos del molde, para que no quede aire atrapado en los recovecos. Después llená el resto.
Golpeá suave el molde contra la mesa durante un minuto: las burbujas suben a la superficie, que es la base de la pieza y no se ve.
4Desmoldá cuando esté frío y firme
El yeso se calienta mientras fragua. Cuando ya se enfrió y está firme al tacto, en general entre 30 minutos y una hora para piezas chicas, se puede desmoldar doblando la silicona desde los bordes.
Desmoldar no es estar seco. Antes de pintar o sellar, dejá la pieza uno o dos días en un lugar ventilado para que pierda la humedad.
5Terminación: pintura y sellado
El yeso seco es poroso: absorbe la pintura y se ensucia con facilidad. Una mano de sellador o de pintura base antes del color hace que el acrílico cubra parejo. Para piezas que van a estar en contacto con agua o con velas (porta velas, bandejas), terminá con un barniz o sellador al agua.







