1La proporción es exacta, no aproximada
Cada resina tiene su proporción de mezcla entre resina y endurecedor (1:1, 2:1, 3:1…) y puede ser en volumen o en peso. Usá exactamente la que indica tu producto: si te pasás o te quedás corto, la pieza no cura del todo y queda pegajosa, y eso no tiene arreglo.
Mezclá despacio durante unos tres minutos, raspando paredes y fondo del vaso. La resina sin mezclar que queda pegada en la pared es la causa típica de manchas blandas en la pieza.
2Elegí la resina según el espesor
Hay resinas para recubrimiento (capas finas, de pocos milímetros) y resinas para colada (piezas de varios centímetros). Si volcás una resina de capa fina en un molde profundo, genera mucho calor al curar, se pone amarilla, se fisura o hasta deforma el molde.
Si tu resina es de capa fina y la pieza es gruesa, hacé varias capas, esperando entre cada una lo que indique el fabricante.
3Burbujas: calor suave en la superficie
Después de verter, pasá la pistola de calor o un soplete chico a distancia sobre la superficie durante unos segundos: las burbujas suben y revientan. No te quedes quieto en un punto, porque podés quemar la resina o dañar el molde.
Templar los dos componentes a baño maría tibio antes de mezclar (los envases cerrados) baja la viscosidad y hace que suelten el aire solas.
4Temperatura del ambiente y desmolde
La resina cura bien entre 20 y 25 °C. En invierno, en una habitación fría, tarda mucho más y puede quedar turbia o con la superficie pegajosa. Si trabajás en los meses fríos, buscá el ambiente más templado de la casa.
El desmolde depende del producto: en general entre 24 y 72 horas. La pieza puede estar dura en la superficie y todavía blanda adentro, así que respetá el tiempo del fabricante aunque parezca lista.
5Cuidar el molde de silicona
Los moldes de silicona no necesitan desmoldante con resina epoxi. Limpialos con cinta adhesiva para levantar restos y guardalos sin doblar. La resina, con el tiempo, va opacando el brillo interior del molde: es normal y es la vida útil del molde.







