1Preparar la mezcla
Para piezas chicas funciona bien una parte de cemento por dos de arena fina, o directamente un mortero listo de grano fino. La arena gruesa no copia el detalle del molde y deja la superficie áspera.
Agregá el agua de a poco hasta lograr una pasta espesa que se pueda volcar. Agua de más hace la mezcla fácil de trabajar pero la pieza sale débil y con fisuras.
2Llenar el molde y sacar el aire
Llená el molde hasta la mitad, golpeá los costados y después completá. Colocá el contramolde (la pieza que forma el hueco de la maceta) y sostenelo con algo de peso para que no flote.
Vibrá el molde varios minutos: golpeando los costados o apoyándolo sobre algo que vibre. Las burbujas que no salgan ahora van a ser los agujeritos de la superficie.
3Desmoldar a las 24 a 48 horas
Dejá fraguar la pieza tapada y a la sombra entre 24 y 48 horas. Desmoldá con cuidado, doblando la silicona y sacando primero el contramolde.
Si aparecen agujeritos, se tapan con una pasta de cemento fino y agua, y se lijan cuando secan.
4El curado: lo que hace que no se parta
El cemento sigue ganando resistencia durante días. Si la maceta se seca rápido al sol o al viento, se fisura. Mantenela húmeda o envuelta en nylon unos días más antes de usarla.
Antes de plantar, dejala un día en agua o lavala bien: el cemento nuevo es alcalino y algunas plantas lo sienten. Y no te olvides del agujero de drenaje si el molde no lo trae.







