1Por qué el diámetro manda
Una vela bien hecha forma, en cada encendido, un pozo de cera líquida que llega a los bordes. El tamaño de ese pozo depende del calor de la llama, y el calor depende del grosor del pabilo. Por eso la medida que importa es el diámetro de la superficie que se quema, no la altura de la vela.
Medí el diámetro interno del frasco o el diámetro de la vela de molde en la parte más ancha que va a quemar. Si el frasco se angosta arriba, como algunos vasos, el pabilo se elige para el ancho del cuerpo, no de la boca.
2Tabla orientativa por diámetro
Hasta 5 cm: pabilo fino. Son las velas chicas, de vaso de shot o latitas. Un pabilo grueso acá recalienta el recipiente y hace llama alta.
De 5 a 7,5 cm: pabilo medio. Es el rango de la mayoría de los frascos de vela de tamaño estándar y de muchas velas de molde.
De 7,5 a 10 cm: pabilo grueso. Con cera de soja, que es más difícil de fundir de borde a borde, conviene probar el grosor más alto que te recomiende el fabricante para ese rango.
Más de 10 cm: un solo pabilo rara vez alcanza. Lo habitual es pasar a dos o tres pabilos repartidos, cada uno cubriendo una parte de la superficie.
Estos rangos son una guía para empezar. Cada línea de pabilos tiene su propia numeración, y la ficha del fabricante indica para qué diámetro y qué tipo de cera sirve cada medida: esa ficha manda sobre cualquier tabla genérica.
3Lo que cambia la medida además del diámetro
El tipo de cera: la soja y la cera de abeja son más densas al quemar y en general piden un pabilo más grueso que la parafina para el mismo diámetro. La cera de abeja, en particular, necesita bastante más pabilo del que uno espera.
La esencia y el colorante: mucha carga de esencia o colorantes oscuros pueden tapar el pabilo y hacer hongo. Si subís el porcentaje de esencia, volvé a testear: a veces hay que bajar un grosor.
La forma de la vela: en una vela de molde con relieve, lo que querés es que el pabilo funda el centro sin derretir las paredes, para que el diseño se mantenga. Ahí conviene un pabilo un poco más justo que en un frasco.
4Cómo hacer la prueba de quema
Hacé al menos dos velas de prueba por cada grosor, con la cera, esencia y frasco definitivos, y dejalas curar como harías con las de verdad. Cortá el pabilo a unos 5 mm y prendelas en un lugar sin corrientes de aire.
Una regla práctica muy usada: el primer encendido debería durar alrededor de una hora por cada 2,5 cm de diámetro. Una vela de 7,5 cm, unas tres horas. Al final de ese tiempo, el pozo líquido tiene que haber llegado a los bordes y tener alrededor de 1 cm de profundidad.
Anotá cada hora: ancho del pozo, altura de la llama, si hay humo y cómo queda el pabilo. Después apagala, dejala enfriar y repetí el ciclo varias veces: un pabilo puede andar bien al principio y fallar cuando la vela baja.
5Cómo leer el resultado: pozo, llama alta y hongo
Pozo o túnel: la cera se funde solo alrededor del pabilo y deja una pared sin quemar en el borde. El pabilo es chico. Pasá un grosor más arriba. El túnel se arma en los primeros encendidos y después es muy difícil de corregir, por eso la primera quema larga importa tanto.
Llama alta, que baila o hace humo negro: el pabilo es grande o está largo. Primero cortalo a 5 mm y volvé a probar; si sigue, bajá un grosor. Una llama sana suele quedar entre 1 y 2,5 cm de alto. Un frasco que se calienta tanto que cuesta tocarlo también es señal de pabilo grande.
Hongo: se forma una bolita de carbón en la punta del pabilo. Un poco es normal después de varias horas, pero si aparece rápido indica pabilo grande o mucha carga de esencia o colorante. Cortá el pabilo antes de cada encendido y, si se repite, probá un grosor menos.






