1Pigmentos: qué usar y cuánto
Lo más confiable son los pigmentos en polvo pensados para yeso o cemento y los óxidos minerales: dan color estable y no alteran el fraguado. Las pinturas acrílicas en pequeña cantidad también sirven para vetas finas, pero en exceso agregan agua y debilitan la pieza.
Para el mármol clásico alcanza con blanco y un negro o gris para las vetas. Para tonos cálidos, ocre o terracota sobre una base blanca o arena.
Usá poco: el pigmento es un sólido que se suma al yeso, y pasarse vuelve la pieza más frágil. Como referencia, unos pocos gramos por cada 100 g de yeso ya dan un color intenso. Disolvé el polvo primero en una parte del agua de la mezcla para que no queden grumos.
2Prepará todo antes de mezclar
Pesá el yeso y el agua según la proporción que indique el fabricante. Muchos yesos artísticos rondan 2 partes de yeso por 1 de agua en peso, pero cambia según el producto y manda su ficha.
Dejá el molde limpio, seco y apoyado en una superficie nivelada, y el pigmento ya disuelto. Desde que el yeso toca el agua tenés pocos minutos de trabajo, así que nada de buscar cosas a mitad del proceso.
Espolvoreá siempre el yeso sobre el agua, no al revés, dejá que se hidrate un minuto y recién ahí revolvé, despacio, para no meter aire.
3Técnica de vetas: el efecto mármol
Separá un poco de la mezcla, más o menos un quinto, en otro vaso y agregale el pigmento oscuro. Volcá la base blanca en el molde hasta la mitad, agregá unas gotas o un hilo de la mezcla pigmentada y pasá un palillo una o dos veces en forma de S. Completá con el resto de la base y repetí.
Otra forma es volcar las dos mezclas a la vez desde vasos distintos, alternando, para que las vetas se formen solas al llenar el molde. Da un resultado más natural y menos dibujado.
El error más común es revolver de más: en dos o tres pasadas las vetas desaparecen y la pieza queda gris pareja. Menos es más. Golpeá suave el molde contra la mesa para que suban las burbujas, sin agitarlo.
4Terrazo: trozos de color en una base lisa
Primero hacé los trozos: colá una plancha fina de yeso pigmentado, de pocos milímetros, en uno o varios colores. Cuando esté seca, rompela en pedacitos irregulares de distintos tamaños.
Prepará la mezcla base, incorporá los trozos y volcá en el molde. También podés distribuir los trozos dentro del molde vacío y volcar la base encima. Como los trozos quedan cubiertos por una película de yeso, en el desmolde casi no se ven.
El terrazo se revela al lijar. Con la pieza ya seca, pasá lija al agua de grano medio sobre la cara visible hasta que aparezcan los cortes de los trozos, y terminá con grano fino para dejarla suave. Lijar en húmedo evita levantar polvo.
5Secado y sellado
Desmoldá cuando la pieza esté firme y fría al tacto, y dejala secar del todo antes de lijar o sellar: según el tamaño y la humedad del ambiente, puede llevar de uno a varios días. Una pieza de yeso seca pesa notablemente menos que recién desmoldada.
El yeso es poroso y se mancha con facilidad. Un sellador acrílico al agua o un barniz mate o satinado, en dos manos finas, lo protege y realza el color de las vetas. Si la pieza va a estar en un lugar húmedo o va a contener algo, sellá todas las caras, también la base.
Aun sellado, el yeso no es apto para contacto con alimentos ni para estar en agua. Para portavelas, usá siempre un tealight con su cápsula o un vaso de vidrio adentro.







