1Costeo por unidad: sumá todo, también lo chico
El costo de una vela es la suma de cada cosa que lleva: cera, esencia, pabilo (con su base metálica si usás), frasco y tapa o el desgaste del molde, colorante, etiqueta, caja o bolsa, y hasta el papel de seda o la tarjeta. Calculá cada insumo por gramo o por unidad y multiplicá por lo que usa una vela.
Ejemplo con números inventados: si el kilo de cera te sale 400, cada gramo cuesta 0,40; una vela con 185 g de cera son 74. Si la esencia te sale 1.000 el kilo, los 15 g de esa vela son 15. Sumá pabilo 10, frasco 60, etiqueta y packaging 25: el costo de materiales queda en 184.
Agregale un margen de merma, entre un 5 y un 10 %, por velas que salen mal, cera que queda en la jarra y pruebas. Y no te olvides de los gastos que no van en la vela pero salen de tu bolsillo: gas o luz, comisiones de la plataforma de cobro, envíos que absorbés, el puesto de la feria.
2Cómo fijar el precio
Un error muy común es poner precio mirando a la competencia sin saber el propio costo. Primero tu costo total por unidad (materiales, merma y gastos repartidos), después tu tiempo, y recién ahí el margen.
Una referencia muy usada en productos artesanales es que el precio de venta al público sea al menos entre 2 y 3 veces el costo de materiales. Siguiendo el ejemplo, con un costo de 184 el precio quedaría entre 370 y 550. Si vendés también a tiendas por mayor, ese precio mayorista tiene que dejarte ganancia y el de venta al público tiene que ser bastante más alto, porque la tienda también necesita su margen.
Ferias e Instagram no tienen el mismo costo. En la feria pagás el puesto y tu día; por Instagram, las comisiones de cobro, el tiempo de responder mensajes y a veces el envío. Hacé la cuenta de cuántas velas necesitás vender para cubrir esos costos fijos antes de decidir si una feria te conviene.
3Producción en tandas
Producir de a una vela es caro en tiempo. Trabajá en tandas del tamaño de tu jarra: fundís una vez, perfumás una vez y llenás varios frascos o moldes seguidos. Tener varios moldes iguales rinde mucho más que tener muchos diseños distintos.
Antes de producir para vender, definí una receta cerrada por producto: cera, porcentaje de esencia, pabilo, temperatura de vertido. Testeá la quema completa de cada combinación y no la cambies sin volver a testear. Un cliente que compra dos veces la misma vela espera que queme igual.
Llevá una planilla de lotes: fecha, receta, cantidad y cualquier observación. Si aparece un problema, sabés qué tanda revisar.
4Curado y stock
Las velas de soja necesitan una o dos semanas de curado para dar todo el aroma, y la parafina también mejora con unos días. Planificá con ese tiempo: para una feria o una fecha especial, la producción tiene que estar lista con anticipación.
Guardá el stock en un lugar fresco, seco y sin sol directo: el calor ablanda las velas de molde y el sol decolora los colorantes. Taparlas o guardarlas en caja ayuda a conservar el aroma.
Empezá con pocos productos y poco stock de cada uno. Es mejor quedarte sin una vela que tener cajas de un aroma que no se vende.
5Rotulado y advertencias
Cada vela debería llevar, como mínimo, el nombre del producto o del aroma, el peso neto, tu nombre o marca y un contacto, y el número de lote. El lote es lo que te permite rastrear una tanda si hay un reclamo.
Sumá las advertencias de uso seguro: no dejar la vela encendida sin vigilancia, mantenerla lejos de niños, mascotas y cortinas, apoyarla sobre una superficie resistente al calor y cortar el pabilo a unos 5 mm antes de cada encendido. Si la esencia tiene alérgenos declarados en su ficha de seguridad, es buena práctica indicarlo.
Las exigencias formales para vender (facturación, registro de la actividad, habilitaciones para ferias) cambian y dependen de tu caso. Antes de crecer, consultá con un contador o en los organismos que correspondan cuál es el régimen adecuado, por ejemplo si te sirve el monotributo.







